Cuando el amor no es suficiente


Hace un par de días hablaba con una de mis mejores amigas sobre la influencia de las canciones, las películas y los libros de carácter romántico en nuestras relaciones. Pareciera que quisieran decirnos que no podemos vivir sin la otra persona, que debemos depender de ella, que sí hay amor, debe haber sacrificio y lucha. Nada va a impedir que estemos junto a esa persona sí hay "amor verdadero". Y ni hablar de las telenovelas, esas que todos hemos consumido o visto alguna vez, así lo neguemos hasta la muerte. Sí, el  principal referente cultural latinoamericano, ese que a algunos nos ha formado en muchos aspectos y nos ha mostrado que la vida real supera a la ficción. ¡Cuánto drama en todas partes!

Bueno, yo era una de esas personas que veía las telenovelas de las noches. De las que prefería una buena comedia o drama romántico, a un filme de acción o terror, igual con la literatura, me encanta la poesía, pero la cursi, la que desborda cariño. Mi libro favorito es "El amor en los tiempos de cólera". Ese es mi perfil, la consumidora empedernida romántica amante del drama. Y bueno, no estaría mal si no dejara que eso afectara mis relaciones. Pero lo hizo, influyó y causó que con el pasar de los días, las ilusiones que había tejido en mi cabeza se rompieran con tanta fuerza, que no tuve como reponerme de eso en mucho tiempo. 

Para mí, "sí había amor, tocaba luchar". Yo quise más a mi pareja, que a mí misma. Creía que el amor era la fuerza más poderosa del mundo, que sí tenía eso conmigo nada nunca podría ser tan malo e intentaba encapsular momentos de "película" cada que podía, para sentir que estaba viviendo mi propio romance de cuento.  Pero me dí cuenta que no, y aunque parezca un poco duro de mi parte, en nuestro caso el amor no fue suficiente. No bastó con sentir que el corazón me latía tan fuerte que casi se me salía cuando sus brazos me rodeaban, que el cuerpo me temblara cuando lo veía caminar hacia mí, que tocara el cielo con las manos cuando me daba un beso . No, no basta que todavía al escuchar su voz y me pase un corrientazo por la espalda y se me ponga la piel de gallina, que él sea lo ultimo en lo que pienso antes de dormir y lo primero cuando me levanto. No bastó, ni va a bastar.

Supongo que hay más factores, la convivencia, los gustos, los defectos, lo planes, la juventud, la costumbre, los miedos, el compromiso, etc.  No sé, creo que se terminan etapas y se empiezan otras, se conocen otras personas y se viven otros momentos.  La vida se presenta tan inmensa e intempestiva ahora, el mundo cae a nuestros pies y hay que vivir.  Tal vez lo caminos se crucen nuevamente y el amor sí sea suficiente, tal vez no, y cada uno encuentre una historia que pueda vivir y contar que nos haga felices. 

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