Siempre supe que me falto ser crespa.
Siempre supe que algo me faltó, siempre y siempre lo ignoré, lo dejé pasar. Siempre supe que me faltó un poco de fuerza en las venas, "berraquera" como dice mi mamá. Que me sobraron los miedos, los caprichos, las inseguridades.
Siempre supe que me faltó ser crespa. Tener largos risos que colgaran de mi pelo, que me faltó un cabello rojizo que reflejara el fuego de mi alma. Que me faltaron unos labios más carmesí y una piel más pálida.
Tal vez debí saber marchar ante las injusticias y dejarme llevar por las alas psicoactivas
Tal vez debí embriagarme de vino más veces
Tal vez debí ser más revoltijos,
más camisas a cuadros por las noches, más oscuridad,
más poesía entre las cobijas.
Sí, me faltó más de eso y de tantas otras cosas...
Pero no pude ser más que yo misma, no pude ser más que un montón de libros sin terminar, que una biblioteca olvidada con desdén
que un cabello largo, liso y oscuro,
que una sonrisa ingenua.
Pero a pedazos, esta soy,
más prosa que rima, más felicidad que tristeza, más música que literatura, más voces que letras, más amores duraderos y más sentimientos firmes.
más prosa que rima, más felicidad que tristeza, más música que literatura, más voces que letras, más amores duraderos y más sentimientos firmes.
Supe lo que me faltó al verlo dibujado en otra cara y otro cuerpo, en otro amor. Uno más claro y más real, uno en serio, de esos en los que no hay duda que ese par de personas se pertenecen el uno al otro.
Entonces si, tal vez lo único que me faltó fue mirarme a un espejo y darme cuenta que no era la indicada, que la indicada era otra, otra muy diferente a mí y que a pesar de eso, siempre amé y amaré con la misma intensidad.
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