A usted no, a usted le toca sola.

Siempre he creído en el destino, ha sido casi como una religión para mí. Creo firmemente que la vida muchas veces nos traza ciertos caminos que nos toca vivir por razones incomprensibles. Sin embargo, también estoy segura que hay muchas cosas que podemos controlar, que hay deseos y propósitos que con fortaleza y convicción se consiguen.

Sí, uno no puede quedarse sentado en la sala de su casa esperando que las oportunidades le toquen a la puerta o que el destino le regale una vida, así por arte de magia. Pero, sí existe algo incontrolable y que yo, personalmente, se lo dejo completamente al destino, al azar y a las coincidencias: el amor.

Los sentimientos de los seres humanos, especialmente el amor, es un asunto que definitivamente no se puede manejar. Uno no puede controlar, por ejemplo, que el ser que uno ama se vaya a vivir con otra persona a los 3 meses o 6 meses después de terminar, cuando uno duró casi cuatro años haciéndole esa propuesta. Tampoco controla uno que le pongan los cachos, o enamorarse de otra persona o levantarse una mañana y haber dejado de amar.

Son cosas inexplicables, uno se puede quedar pensando en porqués, lanzándose reproches, cargando culpas y nunca va a obtener esas respuestas, porque no nos corresponden, y a veces ni siquiera las otras personas tienen claras sus razones.

También creo que hay un selecto grupo, uno que nació destinado a estar solo, a vivir consigo mismo.
 Por más que uno quiera,  desee con todas las fuerzas de su alma encontrar a alguien y  tener una familia, o sencillamente viajar por el mundo sin compromisos ni ataduras. La vida a veces quiere otra cosa. Siento que a mí, con lo que me pasó, con lo que me tocó vivir, que les cuento, no se lo deseo a nadie porque ha sido de los peores dolores que he tenido que vivir hasta ahora, la vida  me dijo " A usted no, a usted le toca sola".

Y es probable que sí, es probable que cargue con una herida abierta durante años, porque mi tiempo de cicatrización es lento y demorado y porque no soy el tipo de persona que se fija en cualquiera,  y tampoco soy el tipo de persona en el que se fijan fácilmente. Creo, en este punto, que es algo que simplemente ya no puedo controlar.


Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Pertenecer o no pertenecer?

Despedida

Crónica de un robo anunciado