Cuando no se cumplen los sueños
Caerse es duro, caerse de una bicicleta, después de un partido, un juego o cualquier actividad física- En general, casi todas las caídas dejan lesiones, dolores y hasta cicatrices pero también hay caídas emocionales, que dejan heridas aun más profundas y tardan mucho más tiempo en sanar.
Quisiera decir que después de todo, mis heridas han sanado, pero conforme pasan los días me decepciono más de la profesión que escogí, me decepciono más del sistema educativo y más de la cantidad de mentiras y filosofía barata que usaron para motivarme. No quiero que este texto parezca el show de una niña de pequeña caprichosa a la que las cosas no le salieron como quiso, pero si, las cosas no salieron como yo deseaba (O soñaba) y ahora me encuentro hundidas en las profundidades de mis dudas e inseguridades.
Siempre me dijeron que era buena, "pila" como dicen popularmente acá, "Alejandra, sí eres buena, vas a triunfar" "Alejandra, si tienes talento y amas lo que haces, te va a ir bien" "Alejandra sigues así vas a conseguir tus sueños". Mentira, todo lo que me han dicho desde que salí de la primaria es mentira, y hubiera preferido que desde el principio me dijeran que nunca, así fuera buena, tuviera talento y amara lo que hiciera, iba a conseguir lo que quería o al menos a llegar cerca a eso. O bueno, por lo menos no hubiera querido creerme tanta mierda que me dijeron los profesores en la universidad.
Saben lo que pasa cuando a una persona le dicen por más de 5 años que es buena y que por eso le va ir bien y cuando llega el momento, a pesar del esfuerzo y de una búsqueda constante de oportunidades, no lo logra? Sí, caída, y hasta el fondo. Inseguridad, depresión, frustración y un montón de emociones bastante negativas y eso sumémosle el problema económico, ¿Ahora cómo me sostengo?
Sí, esto es duro, y no importaría sí a pesar de lucharla uno llegara a alguna parte algún día, pero no, es que nada fue suficiente, ni el talento, ni los idiomas, ni los reconocimientos académicos, porque aunque uno lo intenta, no hay oportunidades.
Tampoco se trata de echarle el agua sucia a todos lo que me dijeron eso, sería demasiado superficial de mi parte. El problema tiene mucho más de fondo. Él problema viene, por ejemplo, de las universidades que gradúan estudiantes (tanto buenos como mediocres) como si sacaran pan caliente, porque más allá de ser instituciones educativas son empresas. Nadie se detiene a mirar sí realmente el mercado sí necesita ese tipo de profesionales, porque lo que necesitan es lucrar.
Pero las lugares de trabajo no se quedan atrás, casi siempre salen con la misma perlita, la típica: nos piden experiencia y de dónde la sacamos si ningún lado nos da la oportunidad de obtenerla? Así, muchos de nosotros (Creo que no soy la única) estamos encerrados en un circulo vicioso de esperanza, desesperación y frustración. Y así, podría quedarme 5 párrafos explicando la gran cantidad de cosas que pasan tanto externas como internas paara que yo haya llegado a este punto, pero eso ya se sabe y nadie hace nada. Ni hará.
Es verdad, que yo hubiera podido estudiar otra cosa, ingeniera que sí se necesita, pero no me haría feliz, y vuelvo al punto ¿para qué hacer algo que no me satisface?. Aunque, para no hondar, más en conceptos abstractos como mi felicidad, sí quisiera hacer énfasis en lo mucho que me duele, ver colegas y compañeros que tenían todo el talento del mundo, plumas impecables, buenos tonos de voz y grandes capacidades periodísticas, desperdiciarse en lugares donde no son felices o en su cama, porque ni siquiera los llaman. O ver compañeros que se endeudaron con el Icetex para pagar una carrera y ahora no tienen cómo pagar la deuda, o a los que se pagaron el estudio trabajando en Call Center para 5 años después con un cartón volver en la malo al mismo sitio a contestar llamadas. Pero las personas tramposas y las mediocres sí lograron lo que nosotros no pudimos y eso me decepciona aun más. Ahí me pregunto ¿Valió la pena? No, no la ha valido, al menos hasta ahora.
Tal vez sí, tal vez nos equivocamos al estudiar periodismo, probablemente todos nosotros fuimos unos ilusos y de verdad creímos en todo lo que vimos en las aulas, seguramente pensamos que íbamos a cambiar el mundo con nuestra forma de escribir, de contar historias, de ayudar a las personas, pero lamentablemente en esta profesión no se cumplen los sueños.
No voy a tirar la toalla tan fácil, por supuesto. Aún tengo algo de fe en lo que hago y seguiré luchando hasta encontrar algo que me haga sentir satisfecha con mi vida o al menos poder hacer lo que amo. Solo creí necesario escribir algo para no morir ahogada con este montón de palabras que hace tiempo querían salir a borbotones en mis hojas de papel.
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