Resignación
El aire se acaba, los muros se
achican, de a pocos, siento que pierdo la luz. Ya no soporto el sonido del
aleteo de mis alas, necesito unas tijeras, debo cortarlas, romperlas, no quiero
sentir que se mueven, ya no sé cómo controlarlo.
Quiero dejar de arañar las
paredes, de intentar romperlas. Debo esposarme las manos, amarrarlas y quitarles
movimiento. Tengo que apagar mi voz, hacerme silencio. Muda, porque mis gritos
no sirven de nada.
Mis ojos se cierran, tengo que
callar a mi corazón, le susurro que deje de creer, le imploro de no lo intente
más, que apague el instinto de lucha y supervivencia que lo mantiene activo. No
me escucha, como nadie, me desespero. Ya
no quiero dar más la pelea.
Mis brazos están cansados, nado
en contra, siempre a contra corriente, me ahogo, el agua gana la batalla. Me
cansé de buscar una oportunidad.
Debo apagarme como una vela que
dejan olvidada en la mesa, cuando se cansaron de esperar. No quiero tener más
esperanza, tengo que matar mi terquedad, porque la fe que me queda, retorna
como una ola en marea alta; destruye y extingue las cenizas del fuego de mi espíritu.
Me cansé de buscar razones y por
qués, mi instinto de salvarme me hunde más.
Resignación: Los sueños no se
hacen realidad.
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