Sin alma y sin sentido

A usted se le ocurrió dejarme cuando más lo necesitaba. Cuando el cielo que había construido durante años se derrumbaba a pedazos. Se le ocurrió dejarme cuando no había piso, ni techo. Cuando ya había perdido todo y pedía a gritos una salvación. Se le ocurrió dejarme cuando, perdida en el laberinto de mi absurda existencia, era usted la brújula que guiaba mi camino.  Se le ocurrió dejarme justo en el instante en el que lo creí perfecto y real, en el momento en el que nuestros sexos se entremezclaban en actos sublimes y nuestros besos y alegrías derramaban ternura.

Y ahora, mientras mi boca busca en vano sus labios colmados de rebeldía, de distancia y de nostalgia, Usted busca algo que no conoce. Busca en una perra oscura aquel vicio de  soledad y tristeza poética  que no encontró conmigo,  busca desesperación y desasosiego. Y  aunque yo este rota, como el cristal que es arrojado al suelo desde lo alto, es usted el que da lástima, pues en las letras intenta encontrar lo que no encuentra en la vida.

Vive insatisfecho. Viaja por sus emociones como un nómada, con una mochila llena de miedos confusiones, y reflexiones absurdas, que modifica de acuerdo a su estado anímico.  Ni su poesía, ni su prosa tienen credibilidad, ni valor, porque sus actos reales se pierden en lo inverosímil de sus fantasías. Cierra los ojos y cree que en el éxtasis de las sensaciones extremas y dañinas va a encontrar una respuesta a sus dudas retorcidas, pero las certezas se escapan de su pluma y su texto se desgasta con el tiempo, pierde su brillo y su esencia.

Me dejó cuando menos lo esperaba, cuando era usted mi puerto seguro después de nadar  largas distancias perdida como un náufrago. Me dejo cuando le era inservible porque mi luz  se apagaba y no podía  iluminar sus largas noches oscuras. Y me quede sin posibilidades de luchar, pues ante la imposibilidad de mis circunstancias, usted optó por la construcción de un muro cuyos cimientos eran sus impulsos y acciones bipolares. Y a pesar de eso,  la felicidad del recuerdo aún sigue aquí, se queda colgada en el rubí con forma de corazón y en sus largos pergaminos desiertos, que probablemente nadie leerá.

Usted es una mentira, una farsa barata que cree que a punta de engaños logrará simpatía. No tiene camino trazado, no sabe quién es y en sus intenciones ocultas, se ve su maldad. Valora usted más a la gente cuando está muerta, porque ve en lo etéreo la posibilidad de redimir sus culpas, pero su búsqueda es infructuosa, pues al final quedará vacío,  y cuando se mire a un espejo se verá como un maniquí, sin alma y sin sentido. 

Comentarios

  1. Siempre caerá en el olvido ese caballero que dejó una noche sin estrellas, destinada a morir...cuando en los ojos de una mujer tan llena de luz no aprendió a reflejar la luna.

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  2. Siempre será un placer saber que lees mis cositas por aquí...

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