De dudas y certezas
A veces me pregunto por qué cuando algo malo sucede, es como sí se iniciara un efecto dominó, se cayeran una a una las fichas que antes parecían firmes ante cualquier contratiempo. Parece que uno contara un tiempo delimitado para ser feliz, para encontrarse a uno mismo y estar en la cima, amar, tener sexo, ser exitoso, ver los días y las noches con un velo de arco iris y absoluta felicidad. Pero luego todo acaba, los castillos se derrumban, las pesadillas y los miedos regresan, y todo, de un día para otro comienza a fallar.
Ahora hay tormenta en mi cuarto, llueve y me inundo, me ahogo, mis gritos son silenciados por la cotidianidad de los nuevos días. La vida nunca para. La gente dice que va a pasar, que después habrá sol radiante y hasta sequías, sin embargo, yo me siento sumida en un huracán, en uno de esos que arrazan con todo lo que se les cruza en el camino, y solo dejan escombros. Quienes nos salvan de los abismos, muchas veces tendrán el poder de hundirnos nuevamente.
Las personas no entienden que te escogí como compañero de viaje y que no concibo la idea de separar dos caminos para siempre, luego de compartirlo todo, Y ahora me toca caminar a mi sola, vacía, sin mapa ni brújula, cargando a mis espaldas una maleta llena de culpas que no me deja seguir caminando, me atrasa, y pedir perdón no funciona, porque tus decisiones además de repentinas, fueron drásticas.¿ Cómo te voy a dejar de amar de un día para otro, cómo si fuiste el hombre que me salvo e mis más profundas oscuridades? ¿Cómo? Sí sonreíste conmigo las tardes soleadas y me enseñaste a amar la lluvia.
Aun no me acostumbro a esta vida. Cuando estoy triste o tengo miedo, ya no peinas mi cabello, ya no cantas mi canción. Eres otro y aun te dedico insomnios para averiguar qué nos pasó. Ya tu risa no me calma, y tus poemas no me curan, ya tu boca no me besa y no compartimos libros. Ya no soy la inspiración de tus letras y ya no encajas perfecto con mi sexo. Pero invoco tus recuerdos para hacerlos mi realidad, porque la realidad que ahora veo, no me deja levantarme con alegría
Nunca quise anclarte, amarrarte, pero los miedos a perder algo tan bueno, me dominaban. Tampoco quise apagar la llama de tu ser, la rebeldía de tu carácter. Siempre fui tu polo a tierra y tu el globo que me elevaba al cielo para aprender a soñar, para creer en las ilusiones. ¿Cuántas veces no llegue hasta ti con mi botiquín de emergencia para curar tus heridas? para no dejar que tu luz ya desgastada se apagara por tus pensamientos.
Supongo que la vida es así, tienes algo un día, al otro no, cuando menos te los esperas y la caída es muy dura, me deja en pedacitos que me toca a mi misma recoger con ahínco, así las fuerzas ya no me den ni para respirar. Al final mi arraigado egoísmo y capricho fue castigado con tu ausencia. Siempre volvías a mí, a pesar de todo, pero no regresas, hoy no. Y quisiera que supieras que te amé con todo las fuerzas que tenía, pero ya es muy tarde para demostrarte que puedo dejarte volar y seguirte amando, que puedo seguir siendo tu única certeza para que regreses a mí después de nadar en el mar de tus dudas y pensamientos, quisiera volver a ser aguas mansas para ti, pero no sé en qué momento perdí tu confianza y tu cariño.
No me sirve estar en tu pasado sí en tu presente me desvanezco, pero debo conformarme y cortar el hilo que nos unía y a ti te ataba. ¡Cómo te extraño! Cada día, cada segundo, cada respirar. Y hay una leve llama en mí que cree en el destino, y si debemos estar juntos, algún día nos volveremos a encontrar, sí no es así, pasará. Buen viento y buena mar para ti, que tanto te gusta andar.
Ya no tengo miedo a escribir, porque ya no tengo nada que perder.
Comentarios
Publicar un comentario