Castillo de naipes

Los naipes se desploman, uno a uno planean levemente y descienden con tristeza hacia el suelo. Intentan volar, pero se caen y me caigo yo con ellos, se desboronan ante mí y me desmigajo de a poquitos. Caemos todos. Y entonces yo lloro, lloran mis mentiras y mis miedos. Lloran los sueños y los ideales, se derrumban los cuentos de hadas y los castillos.

El castillo, cimentado y hecho a mano por mí, no soportó ni la más leve brisa, no soporté los labios de un extraño rozando los míos. Supongo que no era tan fuerte como creía, supongo que no estaba tan bien construida.

Las cartas me sonríen, cada una me cuenta una historia, cada una narra una mentira relatada con ahínco y dedicación en las noches de incertidumbre. Cada naipe, no era más que otro triste enunciado que tuve que contarme a mí misma para seguir viva.

Miro al suelo. La baraja estropeada y llorona se desdibuja y pienso en la noche oscura que tumbó mis naipes. Entre nebulosas recuerdo sus labios posarse sobre los míos; no recuerdo el sabor de su boca, no recuerdo cómo se sentía su piel, pero sí el éxtasis que sintió mi corazón, el desborde de mis latidos cuando sentí que me tocó, que se acercó a mí. Por tan solo ese instante valió la pena arrojarme al abismo y aventar la armadura de mentiras que tejí para protegerme.

Jamás entenderé por qué sentimos así, debo aceptarlo, no es justo. Un extraño con super poderes sobre mí, con ganas de jugar entre mi pelo, alguien que se roba mi respiración y que me lleva como otros no han podido llevarme nunca. Alguien con presencia efímera, que no debería ser pero que es.

A ti, extraño, que a diario cierras tus puertas, que finges no conocerme, que no me lees ni me escuchas y que hoy me haces volver a escribir. 

A ti, extraño que te ríes de mis confusiones, que amas alguien más. Estas letras para ti, porque sin saberlo, has derrumbado mi castillo de naipes y a mí con él.

Comentarios

Entradas populares de este blog

¿Pertenecer o no pertenecer?

Despedida

Crónica de un robo anunciado