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Cuando no se cumplen los sueños

Caerse es duro, caerse de una bicicleta, después de un partido, un juego o cualquier actividad física- En general, casi todas las caídas dejan lesiones, dolores y hasta cicatrices pero también hay caídas emocionales, que dejan heridas aun más profundas y tardan mucho más tiempo en sanar. Quisiera decir que después de todo, mis heridas han sanado, pero conforme pasan los días me decepciono más de la profesión que escogí, me decepciono más del sistema educativo y más de la cantidad de mentiras y filosofía barata que usaron para motivarme.  No quiero que este texto parezca el show de una niña de pequeña caprichosa a la que las cosas no le salieron como quiso, pero si, las cosas no salieron como yo deseaba (O soñaba) y ahora me encuentro hundidas en las profundidades de mis dudas e inseguridades.  Siempre me dijeron que era buena, "pila" como dicen popularmente acá, "Alejandra, sí eres buena, vas a triunfar" "Alejandra, si tienes talento y amas lo que hac...

Lo siento

Lo siento, creí que podría hacerlo, creí que estaba lista Pensé que podía intentarlo y pensé que valía la pena Perdón sí confie lo suficiente en mí como para sentirme segura a tu lado Lo siento sí, soñé que eras el correcto, me aferré con mis pocas fuerzas Ingenua Siempre ingenua Aun me pregunto de dónde saco la esperanza La terquedad Mi niego a mi destino desde siempre  y lucho y nado en contra de la corriente Está en mi naturaleza pelear y pelear duro Pero la vida me atropella y se burla de mis fracasos te burlas tú y se burla el mundo Se ríen a carcajadas de mis piruetas para ser feliz para encontrar el amor Lamento por no ser mejor por perderme como es costumbre por no ser luz esta vez por separarte de mí por no tenerle más ganas a este mundo Por no tenerte más ganas a ti Lamento si cometí los mismos errores Sí te cambié Si perdiste tu esencia en el camino Si te miraste al espejo y no te encontraste por mi culpa Lo siento, creí que podría ser ...

Castillo de naipes

Los naipes se desploman, uno a uno planean levemente y descienden con tristeza hacia el suelo. Intentan volar, pero se caen y me caigo yo con ellos, se desboronan ante mí y me desmigajo de a poquitos. Caemos todos. Y entonces yo lloro, lloran mis mentiras y mis miedos. Lloran los sueños y los ideales, se derrumban los cuentos de hadas y los castillos. El castillo, cimentado y hecho a mano por mí, no soportó ni la más leve brisa, no soporté los labios de un extraño rozando los míos. Supongo que no era tan fuerte como creía, supongo que no estaba tan bien construida. Las cartas me sonríen, cada una me cuenta una historia, cada una narra una mentira relatada con ahínco y dedicación en las noches de incertidumbre. Cada naipe, no era más que otro triste enunciado que tuve que contarme a mí misma para seguir viva. Miro al suelo. La baraja estropeada y llorona se desdibuja y pienso en la noche oscura que tumbó mis naipes. Entre nebulosas recuerdo sus labios posarse sobre los míos;...

La libreta

A mí solo me bastaba con saber que usaba la libreta azul, la que tenía el ancla, solo me bastaba saber eso, para sentir que escribía sobre mí, que no me había desechado del todo, me bastaba con saber que algo nuestro vivía  y que era su lienzo oculto, que era un secreto mutuo. Lo imaginé leyendo, anotando sus ideas compulsivamente con la mirada perdida en las hojas; poseído por fuerzas desconocidas y con los pensamientos ajenos a su realidad cercana. Imaginé sus manos grandes y morenas tomar la libreta azul clarito, la que le había regalado, la que tenía un azul demasiado brillante para una personalidad tan oscura como la suya. Imaginé que tomaba su micropunta negro y escribía con su mano izquierda todas esas ideas que quedaban encriptadas bajo una letra temblorosa y abstracta. Sí, me gustaba sentir que un pedacito de mí lo acompañaba en sus aventuras literarias. Me preguntaba sí aun tendría algo de mi esencia, mi olor, mis letras curvas y regordetas, mis dedicatorias, los rec...

De voces y recuerdos

Tal vez yo no sea la indicada para expresar el orgullo que siento, la felicidad que me da Siento que es como adorar  una pintura, una fotografía el recorte de una revista desconocida Tal vez como una escuchar una voz que es y no es ajena que esta viva y esta muerta que sangra por las noches cuando el alcohol evoca los recuerdos que no he podido encriptar que se pasea por mis sueños con el aire victorioso de saberse casi real Una voz que conocí y que amé Que escuché reir Gemir        Llorar                  Amar Esa en mi tortura y es mi calma Es sentirme orgullosa y viva porque siempre lo vi y es sentirme miserable y muerta porque ya no me pertenece Qué agonía Qué ganas de perderse de este mundo en el que nadie ama como lo hago yo

A usted no, a usted le toca sola.

Siempre he creído en el destino, ha sido casi como una religión para mí. Creo firmemente que la vida muchas veces nos traza ciertos caminos que nos toca vivir por razones incomprensibles. Sin embargo, también estoy segura que hay muchas cosas que podemos controlar, que hay deseos y propósitos que con fortaleza y convicción se consiguen. Sí, uno no puede quedarse sentado en la sala de su casa esperando que las oportunidades le toquen a la puerta o que el destino le regale una vida, así por arte de magia. Pero, sí existe algo incontrolable y que yo, personalmente, se lo dejo completamente al destino, al azar y a las coincidencias: el amor. Los sentimientos de los seres humanos, especialmente el amor, es un asunto que definitivamente no se puede manejar. Uno no puede controlar, por ejemplo, que el ser que uno ama se vaya a vivir con otra persona a los 3 meses o 6 meses después de terminar, cuando uno duró casi cuatro años haciéndole esa propuesta. Tampoco controla uno que le pongan lo...

Siempre supe que me falto ser crespa.

Siempre supe que algo me faltó, siempre y siempre lo ignoré, lo dejé pasar. Siempre supe que me faltó un poco de fuerza en las venas, "berraquera" como dice mi mamá. Que me sobraron  los miedos,  los caprichos, las inseguridades. Siempre supe que me faltó ser crespa. Tener largos risos que colgaran de mi pelo, que me faltó un cabello rojizo que reflejara el fuego de mi alma.  Que me faltaron unos labios más carmesí y una piel más pálida. Tal vez debí saber marchar ante las injusticias y dejarme llevar por las alas psicoactivas Tal vez debí embriagarme de vino más veces Tal vez debí ser más revoltijos,  más camisas a cuadros por las  noches, más oscuridad,  más poesía entre las cobijas.  Sí, me faltó más de eso y de tantas otras cosas... Pero no pude ser más que yo misma, no pude ser más que un montón de libros sin terminar, que una biblioteca olvidada con desdén que un cabello largo, liso y oscuro,  que una sonrisa ingen...